Somos muchos los que no nos cansamos de reconocer en los niños la música que aparece en sus gestos, sus palabras y dibujos. Me encanta verlos dormir plácidamente o jugar con una creatividad desbordante que me lleva a recordar con nostalgia momentos de mi niñez.
Cuando veo esos niños en un comercial publicitario, mis conversaciones internas se llenan de palabras como ternura, inocencia, protección, cariño, ingenuidad, cuidado y agradecimiento.
La invitación de a FUNDACION PREVIF fue a reconocer el valor de estas palabras. A acoger el poder que tiene cada una de ellas y salir de mi lugar de confort donde todos los niños son respetados y cuidados. El desafío de FUNDACION PREVIF es diario, persistente, porfiado ante una realidad que pocos (muy pocos) queremos reconocer y atacar, que es el abuso físico o sexual en niños menores.
Cuando entré en este complejo mundo de amor, formado por personas tremendamente profesionales y dedicadas, comprendí que los niños abusados sufren en silencio y que esta era una oportunidad para ser una voz, de poner sobre la mesa una conversación urgente y necesaria hoy. El primer paso para cualquier participación que yo quisiera tener en la Fundación Previf, requería de mi voluntad de despertar, ver, oír y ACTUAR, porque sé que cada día de silencio, perpetúa el sufrimiento de los niños y la omnipotencia de sus abusadores que se ven apoyados por nuestra indiferencia.
Hoy quiero invitarlos a ser parte en la poderosa red que estamos tejiendo para la protección de los niños abusados.
BIENVENIDOS a ser parte de la voz que no se conforma con el dolor de los niños que sufren el abuso en el temor y silencio.
BIENVENIDOS a contribuir para que juntos podamos acoger esta conversación y darle la urgencia que requiere la protección que día a día necesitan los niños abusados.
Bienvenidos a subirle el volumen a una conversación
URGENTE
que hoy se vive en susurros.
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